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EUROCOPA 2016 INGLATERRA

El rompecabezas inglés de Hodgson

Escrito por Javier Albisu / EFE

Martes, 21 Junio 2016 13:45

El seleccionador del país que inventó el fútbol tiene entre manos un rompecabezas que no sabe resolver. Roy Hodgson no logra afinar los engranajes de una renovada Inglaterra que llegó con un expediente inmaculado a la Eurocopa de Francia, pero a la que se le está atragantando el torneo.

Los seis cambios que anoche introdujo en el once titular frente a Eslovaquia (Clyne, Bertrand, Henderson, Wilshere, Sturridge y Vardy) no le permitieron pasar de un mustio empate a cero y los "pross" terminan segundos en la fase de grupos, por detrás de la vecina selección de Gales que lidera un excelso Gareth Bale.

Antes, Inglaterra se dejó empatar por Rusia en el último suspiro del partido inaugural (1-1) y cosechó una victoria in extremis frente a Gales, con gol de Sturridge en el minuto 91; un balance de 5 puntos que les coloca segundos del grupo B y les obligará a medirse con el mejor del grupo F, puesto que se disputan Hungría, Islandia y Portugal.

El equipo de Hodgson ha dominado los tres partidos disputados -contra Eslovaquia tuvo la posesión (57 %) y las ocasiones (28 frente 4 de su rival)- pero los goles se resisten. Incluso después de haber cedido ante el para incluir en el once inicial a Vardy y Sturridge, héroes de la victoria frente a Gales, en detrimento de Kane y Sterling.

"Un día llegarán los goles", lanzó veterano técnico, al borde de los 69 años, tras un triste encuentro que justificó tirando de manual: "Si hubiéramos ganado, todo el mundo diría que no se echó de menos a los ausentes. Y cuando no lo conseguimos, se dice que los titulares estuvieron mal".

Pero el problema de Inglaterra va más allá de la alineación. A pesar del cambio de laterales (entraron Clyne y Bertrand por Rose y Walker) y la renovación del centro del campo (Wilshire y Henderson), sus delanteros tenían dificultades para recibir el balón: Vardy disparó una vez, Sturridge dos.

Tampoco la entrada de Rooney en la segunda parte en detrimento de Wilshere inspiró a Inglaterra, un equipo sin ideas que atacaba con más resignación -o ingenuidad- que frescura y que mantiene la línea de presión baja, lo que obliga a sus delanteros a lanzar carreras largas para armar el ataque, mientras el cuerpo aguanta.

El del Manchester United, reconvertido en el creador de juego de los ingleses, ayudo en la circulación del balón, pero no deshizo el atasco arriba. Tampoco los cambios de Alli por Lallana y de Kane por Sturridge sirvieron para revolucionar el partido, que siguió el mismo guión hasta el pitido final.

A la espera de conocer rival en octavos, las alarmas se disparan en Inglaterra, que cruzó el canal de la Mancha con la vitola de aspirante al título, tras plantarse en Francia con diez victorias en diez partidos en la fase de clasificación y 31 goles a favor por solo 3 en contra.

Ese currículum previo, el mejor de los aspirantes al título, junto con una profunda renovación en sus filas tras la decepción del Mundial de Brasil, donde Inglaterra no superó la fase de grupos, habían generado muchas expectativas en torno a los de Hodgson, la selección más joven del torneo, con una media de 25,39 años.

A ello se suma la ansiedad que aporta el hecho de que Inglaterra se hubiera quedado fuera de las dos últimas Eurocopas, una competición en la que nunca ha llegado a la final y en la que no se han visto en semifinales desde hace dos décadas.

Todo ello deja en el aire la continuidad del técnico, que recogió el testigo en su selección en 2012 de manos de Stuart Pearce, quien sirvió de transición entre el italiano Fabio Capello y Hodgson. Previamente había dirigido a una extensa nómina de equipos donde figuran desde el Halmstads BK sueco de sus inicios al Inter de Milán y el Liverpool o las selecciones de Suiza y Finlandia.

Antes del torneo, el seleccionador había avisado de que "es imposible contestar qué es un éxito" en una Eurocopa pero, tras la taciturna fase de grupos, la Federación Inglesa ha despejado las dudas metafísicas de Hodgson, cuya renovación depende de que Inglaterra "lo haga bien y juegue bien".

En términos cartesianos, esto significa llegar a semifinales jugando como buenamente pueda o quedarse en cuartos con un fútbol que enamore, resumió el patrón del fútbol inglés, Greg Dyke.

En el horizonte está el Mundial de Rusia en 2018, donde Inglaterra aspira lograr un segundo título internacional, caramelo que no saborea desde 1966, es decir, antes de que naciera ninguno de los jugadores con los que disputa la Eurocopa de Francia.

Mucho tiempo parece para el país que inventó, codificó y exportó el deporte rey, aunque suele ocurrir que el pasado no aporta garantías de futuro.

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El Desmarque