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EUROCOPA 2016 IRLANDA DEL NORTE (Crónica)

Conor Washington, de cartero inglés a delantero norirlandés


Miércoles, 22 Junio 2016 11:50

La selección de Irlanda del Norte, clasificada por primera vez en su historia para los octavos de final de una Eurocopa, despliega un fútbol rudimentario y pasional con el que es difícil seducir a los espectadores. Y, sin embargo, el equipo se está convirtiendo en uno de los más queridos del torneo.

Javier Albisu

El motivo reside, en gran medida, en las pequeñas historias que rodean a ese puñado de obreros del fútbol que anoche solo perdieron por la mínima contra la campeona del mundo, la flamante Alemania, y de paso lograron su histórico acceso a octavos. A escala, una proeza.

Entre esos relatos atípicos destaca el de Conor Washington. Cuando España ganó la Eurocopa de 2012, Washington era un cartero de nacionalidad inglesa a sueldo del servicio postal británico. Se levantaba temprano, repartía el correo y jugaba al fútbol como aficionado.

Cuatro años después, luce el número 11 en la camiseta de Irlanda del Norte, juega de delantero y sueña con firmar el apoteósico gol que les conceda a los del Úlster el pase a cuartos de final. Hasta el central alemán del Bayern Múnich Mats Hummels se ha declarado fan de Washington.

"Es surrealista mirar cuatro años atrás y ver dónde estoy ahora. Han pasado tanta cosas", reflexiona con la prensa el delantero internacional del Queens Park Rangers, de la segunda categoría inglesa.

Washington nació hace 24 años en la localidad inglesa de Chatham, al sur de Londres y, como tantos niños, soñaba con convertirse en futbolista. Pero en lugar de progresar en la cantera de un club grande, lo hizo en equipos no profesionales mientras pagaba sus facturas con su nómina de cartero.

En 2010, a los 18 años, debutó en el modesto St Ives Town de Cambridgeshire, al norte de Londres, y anotó 52 goles en 50 partidos, gesta que alternó con su cometido en el servicio de correos. Al tiempo, estudiaba para convertirse en operador de sistemas armamentísticos de la Real Fuerza Aérea británica (RAF).

"Supongo que estuve en el lugar adecuado en el momento preciso. Probablemente habría entrado en las RAF, pero tuve que repetir un examen de matemáticas (...). Entre tanto llegó la oferta del Newport y las cosas fueron en otra dirección", explica el jugador.

Corría 2012 cuando el Newport County galés pagó 5.000 libras esterlinas por el traspaso de Washington, que finalmente logró un sobresaliente en el examen, aunque la prueba ya no tenía sentido ante la perspectiva de hacer carrera como futbolista.

El delantero ayudó a que el Newport lograra el ascenso a la Football League, campeonato que agrupa a la segunda, tercera y cuarta división del fútbol inglés, y siguió llamando la atención de los ojeadores.

En 2014 se enfundó la camiseta del Peterborough United, con la que firmó 33 goles en 94 partidos, un registro que le abrió las puertas del Queens Park Rangers, por el que fichó en enero de 2016 en un traspaso de unos 2,8 millones de libras.

Fue entonces cuando se presentó la oportunidad de convertirse en futbolista internacional, tirando de herencia: la madre de Washington es inglesa y su padre escocés, pero su abuela había nacido en Belfast y su agente avisó de esa circunstancia al seleccionador de Irlanda del Norte, Michael O'Neill.

"Sabía que era 'seleccionable', pero es algo en lo que no pensaba cuando tenía 19 o 20 años", comenta el delantero, que fue convocado con su nueva selección el pasado marzo, cuando Irlanda del Norte ya tenía la clasificación para la Eurocopa en el bolsillo.

Viajó por primera vez a esa nación el pasado marzo, para debutar en el estadio Windsord Park de Belfast en un amistoso contra Eslovenia. Marcó el único gol del partido -contra el meta del Atlético de Madrid, Jan Oblak- y suma dos tantos en siete partidos con la elástica norirlandesa.

Washington admira abiertamente a Jamie Vardy, exobrero de fábrica, de 29 años, que representa a Inglaterra en la Eurocopa tras haber conquistado esta temporada la Premier League con el Leicester, proclamándose máximo goleador del torneo.

"Vardy es claramente una inspiración. Tipos como él (...) han abierto las puertas para jugadores como yo", reconoce.

Ambos se curtieron en las divisiones plebeyas del fútbol británico, en las que el juego se parece poco al que enseña las academias, donde extirpan a los jugadores su lado más salvaje, dice Washington.

Además, esos proletarios reconvertidos en futbolistas atesoran una valiosa experiencia vital que conocen muy pocos de los 368 jugadores que quedan en liza en la Eurocopa.

"Ser cartero me mantuvo con los pies en la tierra y me hizo la persona que soy ahora. Es una de esas etiquetas que voy a tener toda la vida, pero no es la peor del mundo. Vengo de un camino largo y por ahora estoy disfrutando del viaje", concluye el futbolista.

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