Facebook Twitter Youtube
FÚTBOL EUROCOPA 2016 REPÚBLICA CHECA

Tours, arte y poco fútbol mientras espera a Chequia


Lunes, 06 Junio 2016 20:46

En Tours, una ciudad de algo más de 136.000 habitantes a 288 kilómetros de París, no hay ni una señal o símbolo que informe de la cercana llegada de la selección de Chequia, que durante las próximas semanas se alojará en la localidad francesa para preparar la Eurocopa.

Juan José Lahuerta

Banderas, fotografías, carteles o cualquier tipo de imagen relacionada con la selección que entrena Pavel Vrba son invisibles en Tours, que, sin embargo, espera con los brazos abiertos a sus inquilinos.

El impulso económico, como reconocieron este lunes a EFE algunos hosteleros, se dejará ver en algunos negocios que acogerán a toda la expedición checa, a la prensa y a los aficionados que sigan los pasos de su equipo.

Pero, mientras quedan dos días para que los hombres de Vrba lleguen a Tours, la ciudad parece vivir ajena al fútbol. Sólo restan cuatro jornadas para la inauguración de la Eurocopa y el aire que se respira en la ciudad gala es de absoluta normalidad.

Arrimada al río Loira por el norte y a su afluente el Le Cher por el sur, Tours emana arte en el nombre de sus calles y, tal vez por eso, sus habitantes viven con tranquilidad el día a día, con la calma que aporta ver por casi todas las esquinas nombres relacionados con la música y los libros, siempre necesitados de concentración para disfrutar de ellos.

Víctor Hugo, Richard Wagner, Julio Verne, André Malraux o Émile Zola son algunos ejemplos de las calles que anuncian el lugar por el que cualquiera que se aventure a pasear por Tours se podrá encontrar. Y puede hacerse. Tours parece ajena al mal tiempo de París y a las huelgas. Luce el sol y todo funciona con orden.

Pero, sin duda, para los habitantes de Tours, ninguno de esos monstruos del arte es tan importante como Honoré de Balzac, figura del Realismo francés en el siglo XIX y autor de "La Comedia Humana", su obra cumbre publicada en 1845. Él, junto a otros nombres como San Martín de Tours, es la principal personalidad histórica de la ciudad que fue cuna del escritor francés.

Ese ambiente cultural será el que se encuentren los jugadores de Chequia que decidan aventurarse a conocer la ciudad en la que se alojan. Si consiguen tiempo entre los entrenamientos y la concentración, en un hotel edificado en un castillo, el de Belmont, podrán relajarse mezclándose entre los calmados habitantes de Tours.

La tradición futbolística de éstos es escasa con un equipo en su ciudad que esta temporada jugó en la Segunda División francesa y acabó en la novena posición a dieciocho puntos del ascenso. En su campo, el Stade de la Vallée du Cher, se entrenará Chequia todos los días para preparar sus partidos.

El estadio se encuentra en el extremo sur de Tours, justo al lado contrario del castillo de Belmont. Rodeado de árboles y verde, es un oasis en la zona de la ciudad más comercial, en la que mastodónticos centros como supermercados, cines o multinacionales de diversa índole casi comparten ubicación con el lugar donde los jugadores checos se prepararán para intentar hacer un buen campeonato.

Repetir el éxito de 1978, cuando Antonín Panenka hizo historia para Checoslovaquia con aquel gol de penalti a Alemania que valió un título, será complicado. Más lejos quedan los subcampeonatos en los Mundiales de 1934 (Italia) y 1962 (Chile), pero más cerca las semifinales de Portugal 2004, las que alcanzó un equipo con nombres como Milan Baros, Karel Poborsky o Pavel Nedved.

En esa selección también estaban el portero Petr Cech, Jaroslav Plasil y Tomas Rosicky, ahora veteranos y únicos supervivientes de aquel gran grupo. Los tres estarán en la Eurocopa de Francia, pero, de momento, no llaman la atención en Tours, que espera sin florituras a primer rival de España en la competición.

Cech, Plasil y Rosicky fueron tres grandes talentos que, en cierta medida, aún conservan un brillo que con el paso del tiempo ha disminuido y parece no haberse impregnado en otras figuras de la selección centroeuropea.

Por eso, en Tours, que parece vivir ajena al fútbol, una frase de su hijo pródigo, Honoré de Balzac puede ser buena para Chequia: "No existe gran talento sin gran voluntad". Tal vez, a partir de la voluntad, el talento llegue al equipo de Pavel Vrba, que intentará sorprender en la Eurocopa de Francia.

CLICK PARA COMENTAR
Noticias Recomendadas

 

 
El Desmarque