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EUROCOPA 2016 FRANCIA

Francia encuentra su brújula en Griezmann

Escrito por EFE

Lunes, 27 Junio 2016 13:01

Colmada de polémicas, bajas médicas e imprevistos, Francia había arrancado su Eurocopa desorientada, sacando sus partidos adelante pero sin gobernarlos con autoridad. Y, sobre todo, sin una referencia clara en el campo, un protagonista capacitado para asumir el papel de líder.

Javier Albisu

Hasta que anoche los "Bleus", que volvieron a arrancar a trompicones, encontraron la brújula que tanto necesitaban en Antoine Griezmann, delantero del Atlético de Madrid que firmó los dos goles de la remontada ante Irlanda y la fe en la tricolor.

Con Karim Benzema apartado de la selección por problemas judiciales, y Paul Pogba en modo intermitente y con ademanes de estrella estridente, los de Didier Dechamps no habían encontrado una figura en la que descargar sus esperanzas e ilusiones.

Dimitri Payet había asumido ese papel en los primeros partidos, abonándose al heroísmo de los goles en el último minuto y conquistando a su país con lágrimas de emoción, por méritos propios: salvó a los suyos en el estreno ante Rumanía (2-1) y confirmó la postrera victoria contra Albania (0-2).

Pero había dudas sobre si el extremo del West Ham, de 29 años, podría transformarse de la noche a la mañana en la referencia para la anfitriona de la Eurocopa, un equipo que cuando ha logrado títulos internacionales ha entregado sus mejores armas a primeros espadas como Michel Platini (Eurocopa de 1984) o Zinedine Zidane (Mundial de 1998 y Eurocopa de 2000).

Parecía que Griezmann, un jugador menudo que se fue a San Sebastián cuando era adolescente y que lleva una década jugando en España, podía asumir esa responsabilidad y convertirse, a los 25 años, en la mirada que todos buscan para saber qué hacer en medio de un incendio.

Pero su esforzada temporada en el club que dirige Diego Simenoe, tercero en el campeonato español y finalista de la Liga de Campeones, hacían presentir un jugador agotado físicamente. A lo que se suma el mazazo moral de haber perdido el título continental y en los penaltis contra el Real Madrid, el eterno rival de los rojiblancos.

El de Mâcon, en la Borgoña francesa, parecía menos eléctrico, menos vivo que durante el resto de la campaña, una realidad que él mismo ha reconocido: "Entre el cansancio y el calor no había estado muy lúcido", consideró.

En el partido inaugural contra Rumanía no estuvo fino y fue sustituido por Coman en la segunda parte. Contra Albania perdió la titularidad. Pero entró en el campo en el segundo período y en el minuto 90 le dio a los suyos el gol de la victoria, que luego abultó Payet en el 96. Y frente a Suiza tampoco brilló y fue sustituido, de nuevo, en la recta final de un encuentro que terminó con empate a cero.

Hasta que al fin, contra una modesta Irlanda que había sorprendido a Francia adelantándose de penalti con el gol más rápido de la historia de una Eurocopa, apareció "Grizou", en toda su plenitud goleadora (34 tantos en la temporada entre todas las competiciones).

Y para dejar claro que se ha reconciliado con el gol, el jugador de 1,75 hizo su primera diana de cabeza. Y completó el doblete con la zurda, su pierna más incisiva.

Le sentó bien el cambio de posición en la segunda mitad contra los irlandeses, colocándose junto a Olivier Giroud en el centro del ataque sobre un dibujo que alternaba entre el 4-2-3-1 o de 4-4-2. Letal entre líneas, el menudo estilete francés de ojos claros se adueñó del centro del ataque, donde resulta mucho más incisivo que en banda.

"He aprovechado para llevar el juego a mí terreno. He jugado por el centro todo el año, así que tengo mis referencias. Pero si tengo que jugar por la derecha lo daré todo", resumió el "7" de Francia.

Griezmann, al que se le escapa una sonrisa tímida cuando le dicen que es el favorito de los franceses -y de las francesas- ya no se le resiste el gol y está en la pugna por la Bota de Oro del torneo, empatado a tres dianas con el galés del Real Madrid Gareth Bale y con el español de la Juventus Álvaro Morata.

El viento sopla en las velas del delantero francés, que incluso tiene ya su propia canción de homenaje ("Antoine Griezmann, he is the man": youtu.be/EGZeh8j1ouc) y se ha impuesto con humildad y sin fricciones ante el que, hasta ahora, ejercía de salvador de los "Bleus".

En la celebración de su segundo gol contra Irlanda, Dimitri Payet abrillantó las botas de Griezmann ante los 56.279 espectadores congregados en Lyon para ver a Francia meterse entre las ocho mejores selecciones. Todo un signo de reconocimiento hacia un delantero que considera que quedarse en cuartos sería un fracaso.

"Tenemos equipo para llegar hasta el final", sentenció el goleador.

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El Desmarque