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Alemania se consuela con su juego

Escrito por Juan José Lahuerta / EFE

Viernes, 08 Julio 2016 13:06
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Bastian Schwensteiger y Toni Kroos.

Alemania se despidió de la Eurocopa cabizbaja, incrédula y con un sabor muy amargo después de haber ofrecido una buena imagen, tal vez de las mejores de todo el torneo, que sólo sirvió para endulzar las penas de un equipo que se quedó a las puertas de la final.

Francia se encargó de cerrar al equipo de Joachim Löw la última puerta hasta el partido decisivo. El equipo de Didier Deschamps, que hasta entonces se había enfrentado a Rumanía, Albania, Suiza, Irlanda e Islandia, dejo grogui a su rival con un fútbol simple pero muy efectivo.

Alemania, que hasta las semifinales había convencido con un fútbol solvente, rocoso, fuerte e incluso a veces alegre, hincó la rodilla un día en el que muchos jugadores y su entrenador, Joachim Löw, lamentaron amargamente el resultado final, 2-0, que tacharon como totalmente injusto.

Es cierto que el equipo de Löw jugó mucho mejor que Francia. Y, tal vez, si no llega a ser por el penalti por mano de Bastian Schwensteiger al borde del descanso, la historia podría haber sido otra muy diferente.

"Si no es por esa jugada, todo habría cambiado", sentenció Manuel Neuer después de la derrota. Es posible que el portero del Bayern Múnich tuviera razón. Hasta ese instante, Alemania gobernó el partido con contundencia. Acaparó el balón y siempre dio sensación de peligro. Excepto una ocasión de Griezmann que salvó el propio Neuer, Francia apenas apareció.

Ese penalti cambió una historia que parecía que iba a tener un final feliz para Alemania. Después del susto y la incertidumbre de los cuartos frente a Italia, nada ni nadie iba a impedir su paseo hasta la gran final. Y, después, Portugal, teóricamente, tenía muchas opciones de ser derrotada.

Pero no todo debe quedarse en la anécdota del penalti y en el lamento del buen juego sin premio. Es cierto que desde que Joachim Löw está en el banquillo de Alemania (2006, tras el Mundial de su país), el conjunto germano ha funcionado como un reloj. Ganó el Mundial de Brasil en 2014 y jugó las semifinales en Sudáfrica y en las Eurocopas de Suiza y Austria 2008 y Polonia y Ucrania 2012.

Mirando esos datos, de los últimos cinco grandes torneos, Alemania se quedó a las puertas de la final en cuatro. ¿Mala suerte? ¿Malos partidos en el momento cumbre? ¿Mala gestión? ¿Coincidencia en el tiempo con equipos que marcaron época?.

Löw, en la rueda de prensa posterior a la derrota ante Francia, apuntó a la última cuestión para justificar la derrota en la final de la Eurocopa de 2008 y en las semifinales del Mundial 2010 y de la Eurocopa 2012.

"En 2010 y 2012, cuando fuimos eliminados, los equipos fueron mejores que nosotros. Hoy hemos sido mejor que Francia en todo menos en el resultado", espetó.

En aquellos días Löw chocó contra una selección a la que admira: España. En 2008 y en 2010, fue la que se cruzó por su camino para dejarle sin títulos en dos grandes competiciones. En 2012 fue Italia, a la que España dio un repaso en la final de la Eurocopa. Esa generación de grandes jugadores que formó Luis Aragonés y que continuó Vicente Del Bosque, acabó con sus aspiraciones de subirse al trono.

Tras ganar por fin un título, el Mundial de Brasil, Löw aspiraba a seguir por la senda del triunfo. Francia, que no había jugado muy bien hasta el choque de cuartos ante Islandia, acabó con su ilusión. Löw, con aire deprimido y tal vez algo enfadado porque a su juicio no triunfó el buen fútbol, hizo una última profecía.

"Creo que Francia vencerá a Portugal. Los portugueses no han convencido demasiado. Francia tiene un gran equipo pero hoy hemos estado mejores que ellos", dijo.

Si Müller hubiese marcado algún gol, si Schwensteiger no hubiese sacado su mano a pasear, si Alemania hubiese tenido un recambio más fiable para Sami Khedira, si Manuel Neuer no hubiera hecho un despeje deficiente en el segundo gol de Francia, o si Özil no hubiese desaparecido en el partido más importante, quizá Löw estaría hoy frotándose las manos de verse en la final con Portugal.

Porque Alemania, efectivamente, jugó muy bien, pero fue eliminado antes de tiempo, como casi siempre desde que está Löw en el cargo. Su derrota en la Eurocopa dejó una imagen dulce, pero también una despedida amarga para un técnico que achacó la derrota a cualquier factor menos a la incapacidad alemana de ganar jugando bien.

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El Desmarque