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Italia será el rival en los octavos tras la derrota frente a Croacia

España se pega un tiro en el pie (2-1)

Escrito por Gabriel Galán

Martes, 21 Junio 2016 22:45
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Perisic celebra el gol ante España.

Italia, renacida y valiente, rezaba por un empate al menos de España ante Croacia. No enfrentarse a la mejor selección de la Eurocopa hasta esta jornada. A una excelente España, todo elogios. Pero el fútbol no entiende de algoritmos, de buena imagen. Solo de resultados. Y de eso sí que entiende esta Croacia. Un gol de Perisic en la recta final manda a la selección española al precipicio. En octavos, eso sí, pero con un camino por delante lleno de espinas. Italia, la primera. El próximo lunes en París a las 18.00 horas.

Las exhibiciones ante República Checa y Turquía se quedan en nada. Sí, en nada. La magia de Iniesta, la clase de Silva, el empaque de Piqué... Poco importa ya. Ni tan siquiera el soplo de Silva en el último suspiro dio una alegría. Así es el fútbol. Del blanco al negro en 90 minutos. Habrá quien crea que la derrota ante Croacia no fue merecida, o sí. Porque España se creyó con la victoria en el calentamiento, con 0-1 y con 1-1. Y cuando de verdad vio el marcador ya estaba 2-1 y con cinco minutos solo por delante.

Un petardazo total, sobre todo porque el camino abierto y que ahora tiene Croacia era alentador. Sí, esto es fútbol, y hasta Hungría te puede ganar. Pero ahora la amenaza nominal de Italia, Alemania, Inglaterra y la anfitriona Francia da que pensar. Lo debe hacer Vicente del Bosque, que apostó por un once de gala y al final se quemó. Como las piernas de sus chicos.

Y eso que el partido empezó de forma inmejorable a pesar del ímpetu rival. Una presión de mentira de Croacia, obligada entre Iniesta y Busquets, se quedó en nada. Silva sacó la varita con un pase genial a Cesc y el remate picado del jugador del Chelsea, que ya se colaba, tuvo el toque final de Morata. Ese delantero con hambre que no pasa una. Y hace bien, porque Srna amenazaba con fastidiar una obra de arte. Es convertir lo difícil en lo más sencillo del mundo. El que quiera, que intente la jugada, por si sale una vez de 100 ocasiones.

España no se desesperó ante la República Checa y acabó con una sonrisa. Con cero espacios. Turquía quiso hacer lo mismo y no sufrió una de las mayores goleadas de la historia porque los magos rojos no quisieron. Y Croacia, con espacios, siempre se mantuvo en pie. Pero hubo algo raro en la selección. Demasiados despistes atrás en el inicio del partido para dar vida a Croacia. Al fin y al cabo, aunque falten Modric y Mandzukic, el rival no es una perita en dulce. Y tiene a Rakitic, que no desentonaría en la orquesta nacional. Un error en la salida del balón de De Gea acabó en un sutil remate del jugador del Barcelona. El larguero evitó el empate.

Dolía a la vista, por raro, por la falta de costumbre, ver a Busquets perder no uno, sino varios balones increíbles. Como si estuviera todo hecho, que lo estaba, pero esa imagen que ha dado la vuelta al mundo en las dos primeras jornadas no podía perder la excelencia por unos despistes

El gol de Yilmaz en el República Checa-Turquía aflojó a Croacia y permitió a España volver a disfrutar. Con Iniesta más tranquilo, que no ausente, Silva se encargó de dirigir la fiesta. Y ojo a Cesc, perdido en el Chelsea y que sin dar voces está ofreciendo en Francia conciertos de fútbol impresionantes. El tiquitaca le va como anillo al dedo, llega al ataque como pocos y, sobre todo, por si algún crítico duda, defiende como el que más.

Pero todo este sinfín de elogios, siempre merecidos, estaba envuelto en un aroma de incertidumbre extraño. España dejó de apretar el acelerador bien pensando ya en los octavos bien porque Croacia tampoco tenía mucho que perder. Y a veces, cuando la concentración no es máxima, cualquiera te hace un reloj. Kalinic no es un cualquiera, pero su gol al borde del descanso sí fue una llamada de atención para Del Bosque y sus pupilos. Camarón que se duerme… Un refrán que viene de perlas, también por uno de los mitos de la música española, al que quizás estaba recordando Sergio Ramos en ese momento.

Reaccionó Del Bosque tras la reanudación con un cambio necesario. No era España, con pocas ganas, y Croacia comenzó a creer en el primer puesto y dejar libre un cuadro terrorífico. Entró Bruno por Nolito, con poca chispa, quizás fruto de la poca rotación hasta el momento y del calor. Que todo influye. Y menos mal que el árbitro no cayó en un piscinón de Pjaça.

España volvió a dar señales de vida y el árbitro, buen amigo, sí pitó otra caída de Silva. Penalti y Ramos a la ejecución. Subosic, tres metros adelantado, evitó el 1-2. Muchos colegiados en el césped y ninguno vio la antirreglamentaria acción del portero croata. El primer paso de lo que vendría después. Una contra perfecta que Perisic acabó en gol

En este país donde se pasa del blanco al negro en un segundo, ahora la selección no es celestial. Siempre hay un partido de sufrimiento en los torneos donde finalmente se alzó con la copa. Siempre habrá quien culpe a Del Bosque por no hacer más cambios en el equipo. Que Ramos no está para jugar. Que Pedro debería irse a su casa. Pero España no se va de Francia. Sigue viva, aunque por delante esté Italia. Con Iniesta, cansado de algoritmos. Lo que sí debe servir este partido es para dar un toque de atención. Quien ríe el último es quien ríe mejor. Juegue como Italia, Gales o lo haga como España.

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