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EUROCOPA 2016 CROACIA-ESPAÑA (Color)

Fiesta de color en el centro de Burdeos y alto riesgo en el estadio

Escrito por Roberto Morales / EFE

Martes, 21 Junio 2016 19:02

Las céntricas calles de la bella Burdeos se tiñeron del rojo de la marea española, con unos 9.000 aficionados instalando el buen ambiente en la ciudad en el día del tercer partido de España en la Eurocopa 2016, y con aficionados croatas ejemplares a la espera de que el estado decretado de alto riesgo en el estadio no cumpla con las amenazas de sus ultras.

El aviso del Ministerio del Interior croata y el sindicato de la Policía del riesgo de bengalas y petardos durante el partido, la repetición de la imagen que avergonzó a todos los jugadores de Croacia. O la exhibición de símbolos prohibidos o incluso la interrupción del partido por invasión, provocan que el control policial sea máximo en la entrada al estadio Matmut Atlantique de las aficiones.

Ninguna noticia puso en peligro la fiesta que protagonizaron ambas aficiones en el centro de Burdeos. La place de la Bourse (la plaza de la bolsa), fue el punto de encuentro desde anoche de numerosos aficionados. Caía la madrugada del lunes y unos 200 aficionados croatas no cesaban en sus cánticos. Vigilados de cerca por policías armados con visibles e imponentes metralletas. Coches con perros preparados. Seguridad en moto. Todo estaba bajo control para que no hubiese incidentes. Los españoles estaban más esparcidos. Su exhibición se hizo esperar para el día del partido.

Desde la mañana, el rojo se impuso al arlequinado rojo y blanco croata. Los aficionados se entremezclaron por las calles, cruzaron bromas, cánticos y abrazos. Intercambiaron regalos. Mostraron un ambiente ejemplar en una Eurocopa marcada por los incidentes de aficiones que han aprovechado el foco del fútbol para reivindicar temas políticos o viejos enfrentamientos.

A España, sin embargo, le acompaña el humor. A las camisetas de la selección de todas las épocas, muchas con el verde de Arconada que luego recuperó con el paso de los años Iker Casillas, no faltaron disfraces y cánticos de todo tipo. El habitual es el disfraz de torero y toro. El capote para provocar el vitoreo de cualquiera que bajase por la calle Sainte-Catherine, vía peatonal de un kilómetro repleta de tiendas que hicieron el agosto.

La imponente y gótica torre Pey-Berland y la Catedral de San Andrés eran fotos obligadas para aficionados con banderas, las terrazas del centro se quedaban pequeñas para calmar la sed que provocaban los 30 grados de temperatura. Juan, de Cádiz, se fotografiaba con todos simulando ir a caballo con su disfraz. La atención se desviaba al vestido de flamenca de Pedro, madrileño de despedida con sus amigos que le hacían un regalo inolvidable.

A seis kilómetros de distancia está el estadio de Burdeos, una construcción moderna para exhibir en la Eurocopa, que costó 184 millones de euros y donde 42.000 espectadores disfrutarán del partido entre Croacia y España que decide el primer puesto del Grupo D, evitar a Italia en los octavos de final.

El ambiente festivo se trasladó al estadio, con el deseo de todos de que prime el fútbol y la deportividad, que siga la fiesta sin incidentes y nada de lo ocurrido por ultras croatas en Saint-Etienne se repita en Burdeos. EFE.

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