Facebook Twitter Youtube
La progresión de la escuadra alpina en los últimos años ha sido vertiginosa

Una nueva "generación de oro" quiere devolver a Austria a la elite del fútbol

Escrito por ElDesmarque / EFE

Miércoles, 01 Junio 2016 11:20
Reportar vídeo Reportar


Una nueva "generación de oro" busca devolver Austria a la elite del fútbol europeo con un juego vertical y descarado en el que el líder y jugador decisivo es el versátil futbolista del Bayern de Múnich David Alaba.

Invicta en un grupo en el que se impuso con claridad a los teóricos favoritos, Rusia y Suecia, Austria busca en la Eurocopa certificar el buen juego que desplegó en la fase de clasificación.

La progresión de la escuadra alpina en los últimos años ha sido vertiginosa desde que el suizo Marcel Koller asumió las riendas del equipo a finales de 2011.

Entonces, Austria estaba en el puesto 70 de la FIFA y ahora es ya la undécima del ránking de la clasificación mundial.

Los jóvenes jugadores austríacos han logrado hacer historia al conseguir la primera clasificación del país para una Eurocopa, ya que su participación en 2008 fue como anfitrión.

Esta hazaña ha despertado ilusiones y ha situado a esta generación a la altura de otras ya legendarias, como la de los Hans Krankl, Kurt Jara y Herbert Prohaska a principios de la década de 1980 o la de Toni Polster, Andreas Herzog o Ivica Vastic en los 90.

La base del equipo la forman jugadores que llegaron a las semifinales del Mundial sub-20 de 2007, como Sebastian Prödl, defensa del Watford inglés; Martin Harnik, extremo del Stuttgart; o Zlatko Junuzovic, mediapunta del Werder Bremen.

A ellos se suman otros más jóvenes, como Alaba (23 años) o el central del Dinamo de Kiev Aleksandar Dragovic (25), junto a veteranos trotamundos como el delantero del Basilea Marc Janko (32).

El claro líder del equipo y único jugador de talla mundial es Alaba, que en la selección juega de "todocampista" y suele ser el encargado de dirigir las transiciones de defensa a ataque.

Aunque Alaba es la estrella de la selección por talento, toque y potencia, Austria no es un equipo de un solo hombre y cuenta con buenos jugadores en todas las líneas, aunque ninguno a su altura.

En defensa destacan dos carrileros infatigables: el zurdo Christian Fuchs, del Leicester inglés, y el diestro Florian Klein, del Stuttgart.

En el centro del campo, además de Alaba, el veloz Harnik y el habilidoso Junuzovic, es fundamental el despliegue físico de Julian Baumgartlinger, del Maguncia germano.

En ataque es donde el equipo se muestra más irregular y depende, en gran parte, de cuán acertado esté ese día Marko Arnautovic, un jugador con grandes condiciones físicas y calidad, pero de rendimiento desigual.

Arnautovic, que carga con la imagen de ser uno de esos futbolistas díscolos que nunca terminan de explotar, suele jugar de extremo o incluso de falso segundo delantero y es capaz tanto de jugadas imposibles como de fallar lo inexplicable.

El equipo tampoco ha encontrado a un goleador fiable, lo que permitiría que la selección alpina terminara de dar un salto de calidad.

El seleccionador puede elegir entre dos delanteros de características opuestas: el gigantón Marc Janko, un atacante potente, buen cabeceador y con olfato de gol, pero lento y más dotado para el juego estático.

La otra opción es Rubin Okotie, un delantero rápido y vertical que puede agitar un partido atascado, aunque no es muy prolífico ni un rematador de garantías.

Koller también ha convocado a dos de los jugadores con más proyección del fútbol austríaco, aunque es posible que no cuenten con demasiados minutos: el habilidoso centrocampista Valentino Lazaro, de 20 años, y el extremo zurdo Marcel Sabitzer, de 22.

Ambos juegan en el Red Bull Salzburgo entrenado por el español Óscar García.

Once tipo: Robert Almer; Florian Klein, Aleksandar Dragovic, Martin Hinteregger, Christian Fuchs; Julian Baumgartlinger, David Alaba, Martin Harnik, Marko Arnautovic, Zlatko Junuzovic; y Marc Janko.

CLICK PARA COMENTAR
Noticias Recomendadas

 

 
El Desmarque