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Muchos aficionados quieren ver a su ídolo

'Cristianomanía' en Marcoussis

Escrito por Luis Miguel Pascual / EFE

Sábado, 11 Junio 2016 12:26
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Cristiano Ronaldo, en un entrenamiento con Portugal.

Una veintena de aficionados aguardan a la puerta del Centro de Entrenamiento de la selección francesa de rugby, cuartel general estos días de Eurocopa de la selección portuguesa de fútbol.

Domina la camiseta de Cristiano Ronaldo y la mayor parte de los fans quieren un autógrafo del jugador del Real Madrid. "Nos conformamos casi solo con verlos, pero de momento nada de nada", asegura una aficionada.

Pero el lugar es una fortaleza y ni siquiera pueden ver el rostro de su ídolo. La tapia de piedra que rodea el centro, de apenas tres metros, está coronada por una lona suplementaria para hurtar la vista a los posibles curiosos.

Un grupo de ellos se encarama a un cerro cercano para intentar seguir el entrenamiento de los lusos. "Me conformo con ver un poco a Ronaldo", asegura uno de ellos. Misión imposible

Vestido con la camiseta rojiverde, el fan asegura que es la tercera vez que viene hasta allí sin que, por ahora, haya tenido suerte.

En parte porque no fue uno de los cientos de aficionados que el pasado jueves asistió al único entrenamiento abierto al público programado por el momento por la selección portuguesa. "Vino mi primo y me dijo que fue una locura", dice otro.

Marcoussis es un tranquilo pueblo situado a 40 kilómetros al sur de París, con casas bajas, jardines bien cuidados, mucho verde y poco ruido. Lo que en la zona conocen como la "banlieu chic", los arrabales acomodados que el "chic" distancia de los más deprimidos del norte de la capital, compuestos de enormes moles de apartamentos donde vive gente más modesta.

Desde que se llega al municipio, las banderas de Portugal proliferan por las ventanas. El Ayuntamiento ha engalanado las rotondas de acceso con los colores de la selección lusa y el pueblo tiene ahora un ambiente particular.

En la región de París vive una nutrida comunidad de inmigrantes portugueses y la proximidad de su selección acerba sus sentimientos. Particularmente en esta zona, recuerda Marcio, hijo de portugueses, que aguarda en la puerta del centro de entrenamiento.

"Cuando supe que Portugal venía aquí no me lo podía creer, es al lado de mi casa", agrega.

De repente, comienzan a sonar los tonos de la música tradicional portuguesa. Un grupo, ataviado con los trajes típicos de su país, llega encabezando una comitiva de medio centenar de personas

Acordeones, dulzainas, tamboriles, percusiones tradicionales lusas componen el conjunto que hace las delicias de los presentes.

Cuentan que París es la segunda ciudad del mundo donde más portugueses viven, una consecuencia de la enorme emigración de finales del siglo pasado en busca de un mejor futuro a tierras francesas.

La expedición lusa no es ajena a ese movimiento de cariño, como reconoció el portero Rui Patricio, nacido en Francia en el seno de una familia de inmigrantes portugueses y que ahora defiende los colores de la selección del gallo.

"Para mi es algo muy especia, disputar una gran competición en Francia, donde nací, con la camiseta de Portugal. Aquí hay muchos inmigrantes portugueses, vamos a ser la segunda selección más apoyada, es una ventaja de la que intentaremos aprovecharnos", dijo el meta del Lyon.

La selección que dirige Fernando Santos ha aterrizado con elevadas expectativas, que se sostienen en el buen momento que atraviesa su estrella.

Semifinalistas en la última edición, los lusos no se conforman con menos que alcanzar la final, como hicieron en 2004 en su propio territorio.

Entonces, el público fue un impulso que les llevó hasta el último escalón. Ahora no cuentan con todo un país, pero sí se sienten un poco como en casa.

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