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Por primera vez participaron ocho selecciones

Italia 1980: Alemania reconquista Europa

Escrito por Samuel Sánchez

Martes, 31 Mayo 2016 12:02
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La edición del Campeonato de Europa de Naciones de 1980, disputada en Italia, supuso un antes y  un después en este torneo. Se pasó de cuatro equipos participantes a un total de ocho, añadiendo más emoción y competitividad a un torneo que enfrentaba a las mejores selecciones del continente.

Se pasó de cuatro a ocho participantes

Italia, que había ganado la anterior edición de la Copa de Europa de las Naciones que se había disputado en su territorio en 1968, no pudo repetir tal gesta en esta ocasión. Por el contrario, una incontestable República Federal de Alemania logró imponerse en el torneo y hacer constatar la fortaleza del fútbol bávaro de por aquél entonces.

Por primera vez en la historia, en esta edición el anfitrión del torneo se clasificaba automáticamente, algo que supuso una importante novedad en el ámbito organizativo. Las ciudades de Turín, Milán, Nápoles y Roma fueron las encargadas de acoger esta cita que reunía a las ocho selecciones más potentes del continente europeo.

Los combinados nacionales de la República Federal de Alemania, Checoslovaquia, Holanda, Grecia, Bélgica, Italia, Inglaterra y España fueron las selecciones encargadas de disputarse la Copa Henri Delaunay que acredita como campeón de Europa.

Los equipos, divididos en dos grupos de cuatro, debían disputarse el pase a la final mediante el primer puesto del grupo, ya que el título se lo jugaban el primero de cada grupo. Por el contrario, los segundos se enfrentaban por el tercer y cuarto puesto del torneo.


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Alemania, la eterna favorita

La República Federal de Alemania comenzó el torneo ganando por 0-1 a Checoslovaquia en un partido difícil para los alemanes. En la segunda jornada lograron una nueva victoria por 3-2 a Holanda en un partido frenético y lleno de emoción que finalmente se decantaría del lado germano.  Sin embargo, ante Grecia, solo pudo cosechar un empate sin goles, pero logró pasar como primera de grupo.

Horst Hrubesch, el héroe de la final

Jupp Derwall contaba con futbolistas como el meta Harald Schumacher, Uli Stielike, Bernd Schuster, Karl Heinz Rummenigge, Klaus Allofs y Lothar Matthaeus, y aún con apuros devolvieron a su país a lo más alto del trono europeo.

La siempre temible Alemania se plantó en la final ante la Bélgica de Guy This, que disponía de jugadores como Jean Marie Pfaff, Eric Gerets, Van der Elst y Ceulemans, y que de manera inesperada precedió en la tabla a Italia -con los mismos puntos-, Inglaterra y España. Una final en la que resurgió la figura de Hrubesch con un doblete para imponerse al combinado belga.

Schuster ya había brillado con anterioridad en la victoria ante Holanda por 3-2. Por ello, frente a Bélgica no tardó en encontrar el hueco en la defensa rival y lanzó una diagonal de derecha a izquierda antes de asistir a Hrubesch en un gol. El delantero, al que le había costado hacerse con un puesto en el once titular, logró un doblete que valió el triunfo final.

Con la selección de Alemania como campeona del torneo y Bélgica quedando en segundo lugar, el partido por el tercer y cuarto puesto se lo disputaron Checoslovaquia e Italia. Ambas selecciones tuvieron que llegar hasta la tanda de penaltis tras empatar a uno. Precisamente, esta edición del torneo fue la segunda vez a nivel europeo en la que la tanda de penaltis quedó establecida como método de desempate. Esta vez la suerte fue para Checoslovaquia, venciendo 9-8 a la ‘azzurra’ desde los once metros.

El público, entregado a los suyos, no pudo festejar con sus jugadores el triunfo en su propio territorio, algo que supuso un duro golpe para el conjunto italiano. Por el contrario, La República Federal de Alemania sí fue capaz de imponerse y reivindicarse como una de las grandes dominadoras del fútbol europeo con un estilo propio.

España, ni estaba ni se le esperaba

La selección española, que ganó la edición de 1964, llegaba a la cita transalpina con la esperanza de realizar un buen torneo. Sin embargo, toda buena intención del combinado nacional fue vapuleado por los tres rivales a los que hizo frente. De hecho, no ganó ni uno de los tres partidos de la fase de grupos, perdiendo ante Bélgica e Inglaterra y empatando frente a Italia. La selección, con jugadores como Arconada, Migueli, Gordillo o Quini, no fue capaz de competir cara a cara con sus rivales y quedó fuera del torneo a las primeras de cambio.

España, que había dejado en la cuneta a Yugoslavia y Rumanía en la previa, tuvo un inicio esperanzador con un empate a cero en el Giuseppe Meazza, aunque el juego de ambos no fue ni mucho menos brillante.

Pero un mal partido ante Bélgica (1-2), dilapidó buena parte de las ilusiones del cuadro de Ladislao Kubala, que necesitaba ganar a Inglaterra y que los belgas y los italianos no empataran en el otro encuentro.

Dos años después la selección española acogió la celebración del Mundial de 1982 en el que España quedó fuera del torneo en segunda ronda, algo que supuso una nueva decepción. La Copa del Mundo fue levantada por la selección italiana, que logró imponerse 3-1 ante una Alemania Federal que venía de ganar la Copa de Europa de las Naciones dos años antes en territorio italiano.

El nacimiento de los ‘niños prodigio’

En 1980 nacieron dos de los jugadores más destacados de la última década en el fútbol europeo. Steven Gerrard o Xavi Hernández, dos de los principales artífices de los logros de Liverpool y Barcelona respectivamente, nacieron en una época en la que el fútbol de toque y posesión era una ‘rara avis’. Dos jugadores que, mediante un juego combinativo, han estado a la vanguardia del fútbol durante la última década.

Otro de los históricos de la Premier League y del Chelsea, John Terry, nació en este mismo año, al igual Ashley Cole o Dirk Kuyt entre otros.

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El Desmarque