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El Gobierno Franquista acabó con la ilusión nacional en el año de la URSS y Yashin

Francia 1960, la primera oportunidad española perdida

Escrito por J. R.

Jueves, 14 Abril 2016 17:14
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Apenas dos meses para el inicio de la nueva y esperada Euro 2016 en Francia, un nuevo formato se pone a la vista de todo un continente, con 24 selecciones que sustituyen el habitual cómputo de 16. Pero habitual no significa inacabable. Hay que remontarse al inicio, al origen de este ilustre título para conocer los detalles con los que contaron las primeras ediciones del que fue conocido en su día como Campeonato Europeo de Fútbol, Copa de Naciones de Europa, o Copa de Europa. No sería hasta 1968 cuando recogería la denominación actual de Eurocopa.

Pese a que el primer campeonato no sería hasta 1960, la historia de este torneo se remonta años atrás, exactamente a 1927, cuando el francés Henri Delaunay, el que era secretario de la Federación Francesa de Fútbol en aquel momento, tuvo la brillante idea de llevar a cabo un campeonato con naciones europeas tras ver el nacimiento de aquello que se jugaba en Sudamérica desde 1916 y que acabaría por convertirse en la actual Copa América.

El origen de la Euro

Eso sí, no hay que dejar de mencionar el precedente de 1925, cuando la Copa de los Países Latinos, torneo promovido también por la federación francesa, no llegó a disputarse finalmente. Y es que las dificultades para llevar a cabo dicho torneo eran innumerables por la dificultad de acuerdo entre federaciones y la de cuadrar los partidos debido a la perspectiva histórica que dominaba la época, primero con la aparición de la Copa del Mundo y después con la Segunda Guerra Mundial.

Finalmente, el acuerdo llegó en 1957, año en el que se realizó el Congreso de la UEFA y dos más tarde de la muerte del fallecimiento de un Delaunay que no pudo ver el triunfo de su idea. En su nombre, el trofeo fue llamado en su honor como Coupe Henri Delaunay. Su hijo, Pierre, se encargó de retomar el proyecto y darle el último empujón.

Apoyándose en los éxitos de la UEFA, que tenía en ese instante tres años de vida, y de la nueva competición ideada por este organismo como era la Copa de Europa a nivel de clubes, el torneo continental a nivel de selecciones fue aprobado con solidez y con fecha de estreno en 1960.

Un primer formato que dejó dudas

Selecciones como Alemania Oriental, Francia, Checoslovaquia, Grecia, Luxemburgo, Polonia, Portugal, Hungría, República de Irlanda, Suiza, Turquía, Yugoslavia y la Unión Soviética no dudaron en participar en el proyecto. No lo hizo tan rápido España, que pese a retrasar su decisión, finalmente aceptaría también su inclusión. El Gobierno franquista no estaba por la labor de dejar a la selección enfrentarse en un campeonato con diferentes países. Sin embargo, el presidente de la Federación Española de Fútbol, Lafuente Chaos, desobedeció las indicaciones de su general y decidió inscribir al equipo nacional.

Afectaron problemas políticos y deportivos que peligraron su continuidad, además del formato escogido en el que la fase final sólo contaba con cuatro países

España acabaría disputando un Campeonato Europeo de fútbol que pasó a ser toda una decepción pese a las perspectivas puestas en él. Afectaron diferentes motivos que hasta llegaron a hacer peligrar su continuidad, políticos y deportivos. En primer lugar, selecciones como Alemania Occidental, Italia o Inglaterra se negaron a participar, aunque en el total de 17 (la República de Irlanda quedó eliminada en el preclasificatorio), se encontraban equipos de alto nivel y el espectáculo estaba garantizado pese a las ausencias.

El principal problema de la organización fue sin duda el formato escogido, no pensado precisamente para el disfrute del espectador. Las 16 selecciones quedaron encuadradas en unos octavos de final a ida y vuelta en cada país. Los cuartos llevarían el mismo modelo, mientras que la fase final estaría compuesta por las cuatro mejores selecciones, que disputarían las semifinales y la final a partido único en Francia.

Sin fases de grupos y con eliminatorias directas, lo que verdaderamente restaba brillantez a la competición era el largo margen de tiempo entre los encuentros de octavos y cuartos de final, entre los que llegaba a haber diez meses de diferencia, jugándose la primera ronda hasta un año antes de la fase final, que se celebraba unos 60 días más tarde que los cuartos. Demasiado espaciado en el tiempo que no le daba la suficiente trascendencia y brillantez al campeonato, con sólo cuatro equipos en una fase final que no superaba los cuatro días.

 

El Gobierno español dejó a la selección sin posibilidades

Una fase final que la selección española no llegó a disputar, y no precisamente porque cayera derrotada en el terreno de juego. La España de Di Stéfano, Gento y Luis Suárez, se quedó sin levantar la primera Eurocopa no por la ausencia de calidad en un fútbol español donde el Real Madrid era Rey absoluto de Europa con cinco Copas logradas de manera consecutiva, y con un Luis Suárez coronado como Balón de Oro.

El equipo español arrolló a Polonia en los octavos tanto en la ida (2-4), el 29 de junio de 1959, día del debut en el torneo, en Chorzow y con dobletes de Suárez y Di Stéfano; como en la vuelta, cuatro meses después en nuestro país (3-0). La afición española creyó posible la conquista del título pese a que en un primer momento se veía como una locura llevarse un Campeonato del Mundo. En el Europeo, en cambio, se pusieron muchas expectativas que se quedaron eso pese al equipo con el que se contaba, uno de los mejores onces de la historia de la selección.

Ramallets, Marquitos, Pachín, Segarra, Peiró, Vergés, Gento, Luis Suárez, Di Stéfano, Kubala y Collar formaban una alineación que podría haberle dado la primera Eurocopa a España sino hubiera sido por la decisión del Gobierno Franquista de no disputar el encuentro de cuartos de final ante la URSS en terreno soviético. La mínima posibilidad de caer derrotados en territorio comunista hizo prescindir a los políticos españoles de llevar a cabo el enfrentamiento que todos los jugadores y la afición esperaba para clasificarse hacia la fase final.

La España de Di Stéfano, Gento, Luis Suárez y Kubala no pudo demostrar su potencial ante la URSS por la ideología del régimen franquista

El 24 de mayo de 1960, cinco días antes de la fecha prevista para el choque de ida en Moscú, Carrero Blanco, ministro de la Presidencia, y el de la Gobernación, Alonso Vega, decretaron durante el Consejo de Ministros que la eliminatoria no se iba a celebrar finalmente. Un día después, un simple comunicado publicado en la prensa especificaba la noticia.

"La Federación Española de Fútbol ha comunicado a la FIFA que quedan suspendidos los encuentros de fútbol entre las selecciones nacionales de España y de la URSS para la Copa de Europa de Naciones".

Aunque el presidente de la Federación buscó soluciones en París, como jugar en un campo neutral o renunciar a los derechos económicos, de nada sirvió para asombro y decepción de todos los jugadores. Los rusos rechazaron cualquier otra opción e incluso el diario Pravda aprovechó la situación para vender “el miedo del régimen fascista español al equipo del proletariado soviético”.

La UEFA decretó la expulsión de España de la Eurocopa y el pase automático por tanto de la URSS a la fase final. Un duro revés para el fútbol español, que se veía privado a los ojos de toda Europa de un posible éxito por motivos extradeportivos.

La URSS levantó la primera Eurocopa

Precisamente, serían los soviéticos quienes curiosamente levantarían el título en Francia el 10 de julio, para más coraje en el sentimiento español.

La última fase se disputaría desde el 6 del mismo mes en territorio francés como homenaje al creador de la competición, y los cuatros países que se jugarían el logro de conquistar el primer título europeo de selecciones serían Francia, Yugoslavia, Checoslovaquia y la URSS. En la semifinal entre los soviéticos y los checoslovacos, la figura de Lev Yashin secundada por estrellas como Netto, Metreveli o Ivanov pasaron por encima de los Masopust y compañía (3-0).

En la otra semifinal, Yugoslavia se impuso al anfitrión en lo que está considerado por muchos como uno de los mejores encuentros de la historia de la Eurocopa. La calidad de hombres como Jerkovic o Galic, pudo con una selección francesa con Heutte, Jonquet o Lucien Muller, pero sin los Raymond Kopa o Just Fontaine.

La final se celebró en el Parque de los Príncipes de París, que registró una entrada de apenas 18.000 espectadores que contemplaron la gran actuación de la 'Araña Negra' Yashin para darle un triunfo sufrido a la URSS, rematado con un gol de Ponedelnik en el tiempo extra (2-1).

Los soviéticos se proclamaron campeones de la primera Eurocopa de la historia, la primera en sentar unas bases sólidas que, a pesar de los problemas en la organización del formato y los conflictos entre países, permitieron reafirmar la competición de cara a los años posteriores, cuando también quedaría reflejada la oportunidad perdida por la Roja de conquistar su primer título europeo de la historia.

 

 

 

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